El mundo del sadomasoquismo en el sexo lo descubrí hace ya algunos años, y desde entonces no he vuelto a ser la misma. Antes acostumbraba a mantener relaciones sexuales anodinas y tremendamente aburridas. Follar con un tío no suponía nada nuevo y excitante para mí, hasta que sentí el placer de ser humillada y castigada por un hombre. Para mí supone una sensación tan placentera que no tengo palabras para explicarlo. Me apasiona el hecho de sentirme vejada y sometida bajo el cuerpo de un completo desconocido mientras éste me inflige daño y placer a partes iguales. Puede que para algunos de vosotros sea difícil de entender, pero estoy segura que muchos otros sabrán muy bien a lo que me refiero.

Así que para todos los que disfrutan tanto como yo de una buena sesión BDSM, os voy a explicar mi última experiencia para que sintáis buena parte de la excitación que yo viví en aquel momento. Hace ya algunos meses que me he hecho habitual de un bar especializado en el sexo sado. Me encanta ir ahí cada fin de semana en busca de sensaciones fuertes que me hagan olvidar de mis problemas y cargas que se han ido acumulando a lo largo de toda la jornada laboral. Cuando salgo y me dirijo hasta ahí, siento un cosquilleo en mi coñito que no consigo igualar con ninguna otra experiencia, os lo puedo asegurar.

El caso es que aquel sábado el local estaba lleno a reventar. Muchas caras nuevas de hombres dominantes que estaban deseando conseguir a una chica rubia como yo y someterla hasta que pidiera clemencia. Lo cierto es que yo tengo un aguante tremendo, por lo que me dejo hacer de todo para el disfrute de ambos. Nada más llegar, crucé mi mirada con un chico alto y muy guapo. No le había visto nunca antes, pero nada más echarle el ojo supe que quería vivir con él una sesión de sexo duro y cerdo como nunca antes lo había vivido. Él también mostró interés al momento en mí, así que sin dudar se acercó hasta la barra, me agarró de la cintura y dio un cachete en el culo con toda la mano abierta.

Con aquel manotazo conseguí olvidar todas mis preocupaciones y sentir una excitación en mi cuerpo como pocas antes había sentido. Sin mediar siquiera media palabra, aquel completo desconocido me arrastró de la mano hasta un reservado para poder así follar como auténticos salvajes teniendo algo de privacidad. Es cierto que a muchos les gustaba revolcarse y mantener sexo sucio en medio de la estancia, pero yo prefería que aquel momento fuera único y nada ni nadie pudiera entorpecerlo. Una vez refugiados en la oscuridad de una estancia apartada del mundanal ruido, aquel hombre me desnudó con una violencia perversa y me sometió con su fuerza bruta para que le hiciera una mamada intensa y profunda.

Mi garganta trabajaba a destajo con el único fin de proporcionarle placer sin límites a mi nuevo amo y señor. Todas mis acciones durante los próximos minutos iban a ir destinadas única y exclusivamente a excitar de lo lindo a aquel semental y obedecer todas y cada una de sus órdenes sin rechistar. Estaba claro que la diversión no había hecho más que empezar.

Continuará…

Categorias XXX - Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?

1 Comentario