casting inesperado parte uno

Clara llevaba toda la tarde nerviosa esperando a que llegara el momento de su audición. Había conseguido el contacto de una persona muy influyente en el mundo de la televisión, y creía que éste era el momento ideal para conseguir ese papel de actriz con el que llevaba tantos años soñando. No tenía muy claro qué era exactamente lo que le pedirían hacer durante el casting, pero decidió ponerse un traje bien ceñido para que pudieran admirar en profundidad su hermoso y definido cuerpo. “Al menos, que no me echen atrás por la imagen”, pensó ella mientras se daba un último repaso frente al espejo y salía hacia su destino.

Una vez llegó al edificio de la productora en cuestión, le atendió una jovencita que no debía superar los 20 años de edad. Resultó ser la recepcionista y le informó que el señor Gutiérrez le atendería en sólo unos minutos. Nerviosa, Clara se sentó en una silla de la sala de espera y ojeó una revista del corazón que cogió en la entrada del edificio. Se intentó calmar al ver a las guapísimas actrices que ocupaban las páginas de dicha publicación, y se convenció a si misma de que esta vez iba a tener suerte y conseguir el trabajo. “Seguro que dentro de un año, seré yo misma la que ocupe las portadas de las revistas”, pensó mientras se le dibujaba una sonrisa en su bello rostro.

En medio de estos pensamientos, la recepcionista le indicó a Clara que ya podía pasar a su cita con el señor Gutiérrez. Así que cargada de seguridad y esperanza, se levantó y avanzó hasta el fondo del pasillo, dispuesta a realizar la mejor prueba de toda su vida.

Al abrir la puerta, Clara pudo ver por primera vez al señor Gutiérrez. No sabía por qué, pero se había imaginado en su mente a un hombre gordo, con un traje ridículo y un bigote horrible. Sin embargo, la realidad era mucho mejor de lo que había esperado. Gutiérrez parecía rondar los 30 y pico años, era guapo y estaba fibrado. Vamos, que daba la sensación de que era un hombre al que le gustaba cuidarse. Clara tomó asiento y se presentó con mucha educación. Pasó a resumir todo su currículum de estudios interpretativos y experiencia laboral, mientras que Gutiérrez le sonreía tras cada frase que ella terminaba. Finalmente, Gutiérrez se levantó de su silla y se recostó en su mesa, quedándose muy cerca de Clara.

– Mira Clara. Creo que eres perfecta para el papel que estamos buscando. Sin embargo quiero asegurarme de que estás dispuesta a todo por conseguir este papel. ¿Qué me dirías si te pidiéramos algún desnudo durante el rodaje?

– Bueno… Está claro que no tendría ningún problema, siempre y cuando fuera un desnudo justificado y por exigencias del guión. En ese caso, estaría dispuesta, claro. – contestó Clara un tanto dubitativa.

– Ya, pero verás. Nosotros queremos saber si tú realmente estarías dispuesta a entregarte por completo a esta nueva aventura que te queremos ofrecer. No sé si me entiendes… – continuó Gutiérrez mientras arrimaba su cuerpo al de Clara. En ese momento, ella pudo ver un bulto en sus pantalones, evidenciando que estaba empalmado desde hacía ya un buen rato. Ella sabía que esta podía ser su última oportunidad y no la quería dejar escapar. Además, el hombre le estaba empezando a resultar de lo más atractivo, así que sin decir una palabra, le bajó la cremallera de sus pantalones y metió la mano en busca de su pene erecto.

– Muy bien, Clara. Ahí es donde yo quería llegar. Sigue así y el papel es tuyo. – dijo Gutiérrez con la voz entrecortada por el placer que le provocaba cada roce del glande con la mano cálida de la muchacha.

Clara decidió entregarse por completo tal y como le habían pedido, así que se desnudó hasta dejar su cuerpo completamente desnudo. Finalmente lanzó a Gutiérrez sus braguitas y su sujetador, el cual las cogió al vuelo y aspiró bien fuerte el aroma que desprendían a sexo femenino. Ella se le acercó todavía más y le puso sus enormes y turgentes tetas enfrente de su cara, para que pudiera valorar bien su forma y tamaño. Gutiérrez no se pudo resistir y las agarró entre sus manos con una pasión inusitada. Acariciaba los pezones de Clara con la punta de sus dedos, hasta que no pudo más y decidió empezar a hacerlo con la punta de su polla. Era evidente que ambos estaban disfrutando de ese momento de sexo y pasión esporádico.

Clara juntó sus tetas con las manos y le propuso hacerle una cubana, a lo que Gutiérrez no pudo resistirse y empezó a pajearse entre los pechos de la candidata. El movimiento rítmico de sus cuerpos sólo podía terminar en un orgasmo explosivo en el que él se corriera de gusto sobre las tetas y el cuerpo de Clara. Sin embargo, justo en el momento de mayor excitación mutua, de repente alguien entró en la habitación.

 

Continuará…

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