empezando porno amateur relato erotico

Estábamos algo nerviosos ya que era la primera vez en que íbamos a follar frente a una cámara. Mi novia y yo queríamos introducirnos en el mundo del entretenimiento para adultos, y pensamos que no había mejor forma que ponernos manos a la obra y protagonizar una escena porno grabada directamente en nuestra casa. Puede que no tuviéramos los conocimientos necesarios de realización, iluminación y demás, pero lo que sí que nos sobraba eran las ganas de follar entre nosotros y la pasión que demostrábamos en todos y cada uno de los polvos que echábamos juntos. En eso no había nadie que nos igualara, y queríamos demostrárselo a todo el mundo que quisiera vibrar junto a nosotros de la mejor sesión de sexo posible.

Una vez preparada la cámara, nos dejamos llevar olvidándonos por completo que estábamos grabando una peli erótica. Así que desnudé a mi novia con mis manos y sentí todo el calor y el peso de sus tetas. No me pude resistir y hundí mi cabeza entre ellas, lamiéndolas de arriba abajo y excitando esos pezones que tan cachondo me estaban poniendo. Era una auténtica delicia saborear las tetazas de mi novia y hacer que los pezones se pusieran bien duros con cada lametón que les pegaba. Por su parte, ella me bajó los pantalones y dejó al descubierto mi polla dura a más no poder. Estaba tan empalmado que mi pollón asomaba preparado para toda la acción que estaba por venir. Sin previo aviso, ella se agachó y me empezó a chupar la polla frente a la cámara.

Sus labios subían y bajaban por mi pollón estimulándome y haciéndome vibrar de placer. Ella era una mamadora experimentada, y era capaz de teletransportarme cada vez que me dedicaba una sesión de sexo oral. Yo agarré su cabeza con ambas manos mientras le ayudaba a que me la comiera hasta el fondo. Incluso llegué a meterle toda la polla dentro de su boca, mientras ella chupaba con un vicio impresionante. Si continuábamos por ese camino, era probable que acabara corriéndome demasiado pronto, y aún queríamos alargar la escena un poco más. De modo que nos tumbamos sobre la cama y nos dispusimos a follar a saco y sin límites de ningún tipo.

Mientras mi novia se tumbaba boca arriba y se abría de piernas dedicando una mirada lasciva a cámara, yo me preparé para clavarle la polla hasta el fondo de su suave y dulce coño. Nada más penetrarla, un gemido surgió de su boca, dándole a la escena un toque de erotismo extra. Oírla gritar de aquel modo conseguía excitarme aún más, haciendo que se me pusiera más dura y creciera incluso más dentro de su coñito húmedo y caliente. Mientras, nos besábamos y mirábamos a cámara, siendo cómplices de la cantidad de gente que se iba a excitar viéndonos en plena acción sexual.

Por momentos, sentimos que nos íbamos a correr en breve. Por eso, escogimos el mejor ángulo y aceleramos el ritmo hasta que me corrí dentro y fuera de su chochito. Los gritos de placer retumbaban en la habitación, y entre jadeos y espasmos de placer, nos tumbamos uno encima del otro y nos enrollamos hasta que la batería de la cámara se agotó.

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