experimentando con el bdsm relato porno

Era la primera vez que acudía a un bar de aquellas características y estaba un poco asustada. Fue gracias a un amigo que me convenció para hacerlo, y ahora le estaré eternamente agradecida por mostrarme un mundo de sexo y perversión totalmente excitante. Pese a mis recelos iniciales, tras muchos intentos y súplicas, accedí a acudir con él al lugar en cuestión. Me dejé llevar por mi instinto y pensé que no tenía nada que perder por probarlo una vez. Aún no era consciente de que, en el momento que cruzara aquella puerta, mi vida iba a cambiar por completo.

Llegamos demasiado pronto, a eso de las 11 de la noche. El local parecía algo vacío, pero me llamó la atención desde el primer momento la enorme cantidad de juguetes sexuales, cuerdas, esposas, fustas y arneses que había por toda la sala. Una gran variedad de productos, de los que la inmensa mayoría no sabía ni para qué servían, se encontraban accesibles para todo aquel que quisiera usarlos. Me quedé extasiada ante tanta oferta, pero seguía dudando que esa noche acabara practicando sexo duro con un desconocido.

Los minutos pasaron, y una vez superada la medianoche, el local se empezó a llenar de tipos de lo más interesantes que te puedas imaginar. Había un hombre que no me quitaba el ojo de encima en ningún momento. Yo empecé a tontear con el método habitual: beber de la copa, miraditas sigilosas y alguna sonrisa de complicidad. Cuál fue mi sorpresa cuando, directamente, aquel desconocido se me acercó y me dijo:

– Hola, preciosa. Veo que estás en busca de un poco de guerra. ¿Quieres venir conmigo al privado y pasarlo bien?

Me quedé anonadada. No sabía que aquí se podía ir tan al grano y dejar de perder el tiempo en bobadas. Tímidamente, le dije mi nombre y acepté su sugerente invitación. Había venido a arriesgarme, y eso mismo era lo que iba a hacer en ese momento. Así que agarré su mano bien fuerte y me dejé llevar hasta la habitación en cuestión. Nada más entrar, me encontré con un banco en el medio de la estancia. Aquel hombre cerró la puerta tras su paso, se desabrochó ligeramente los puños de la camisa y me invitó a que me tumbara sobre el banco.

Yo, obediente, me desnudé por completo y me puse boca arriba en aquel banco tan especial. Cuál fue mi sorpresa cuando el desconocido empezó a atarme de pies y manos, dejándome totalmente inmóvil. También pasó las cuerdas alrededor de mis pechos, rodeándolos y estrujándolos como nunca antes me habían hecho. Aquel detalle me puso totalmente cachonda, y empecé a lubricar mi vagina de manera inconsciente. Él se dio cuenta de lo caliente que estaba, así que sin más dilación se desnudó y empezó a penetrarme vaginalmente. Empujaba con tanta fuerza, que mi cuerpo se movería de forma descontrolada si no fuera porque me encontraba atada de pies y manos al banco anclado en el suelo. Ahora entendía por qué tanta cuerda y tanto nudo. De este modo, podía embestirme con una furia inusitada, que yo me mantenía inmóvil y recibía su polla hasta el fondo de mi sexo.

El calor de la habitación era inaguantable, y ambos sudábamos a más no poder. Gracias a esto, nuestros cuerpos resbalaban con cada roce, haciendo aún más fácil la penetración. De repente, sentí un escalofrío en todo el cuerpo, y un orgasmo alucinante me invadió por completo. Mientras, él seguía follándome como si no hubiera un mañana. Tras varios minutos, el desconocido sacó su miembro de mi vagina y empezó a masturbarse sobre mi cuerpo desnudo. A los pocos segundos, un chorro de semen salió disparado, cayendo sobre mi piel caliente. Toda su lefa resbalaba sobre mi vientre, pechos y vagina, rociándome por completo de su calor.

Nada más terminar, me desató las cuerdas y me ayudó a vestirme. Con un gesto de cabeza, nos despedimos. No he vuelto a saber nada más de él, pero ni falta que hace. Seguro que la próxima noche en la que acuda al local, viviré otra experiencia excitante y totalmente diferente a la anterior.

Categorias XXX - Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?