follando con pintura relato erotico

David y yo nos encontrábamos pintando las paredes de nuestro nuevo piso. Era una tarea algo engorrosa, pero alguien tenía que hacerlo si queríamos irnos a vivir pronto a nuestro nuevo nidito de amor. Estábamos ya algo cansados, y empezamos a jugar a lanzarnos pintura el uno al otro. Parecíamos dos chiquillos tonteando el uno con el otro, pero después de un largo día de trabajo nos merecíamos un poco de distracción. Con las brochas y los rodillos nos tirábamos pintura entre risas y gritos. Poco a poco, aquel juego inocente se fue convirtiendo en un tonteo en toda regla. Nos fuimos arrimando hasta que nuestros cuerpos entraron en contacto el uno con el otro. Entonces David me agarró por la cintura, dejamos caer nuestras armas de guerra y nos besamos apasionadamente.

Rápidamente nos quitamos nuestras ropas manchadas de pintura hasta quedarnos en ropa interior. Frotamos nuestros cuerpos el uno con el otro, sintiendo toda la pasión en aquel momento tan excitante. Teníamos varias manchas de pintura sobre nuestra piel, pero aquello no fue impedimento para que nos siguiéramos achuchando y retozando de manera intensa. Al no haber ningún mueble en toda la habitación, tuvimos que lanzarnos al suelo y follar como animales ahí mismo, entre un montón de periódicos y manchas de pintura. Conforme nos íbamos rebozando entre nosotros, más manchados de pintura nos quedábamos. Pero poco nos importaba, porque lo que de verdad queríamos era disfrutar el uno del otro de aquel momento erótico.

Me abriste las piernas y, arrancándome las bragas, empezaste a comerme el coño con unas ganas locas. Tu lengua recorría mi interior en busca de aquellos puntos erógenos que consiguieran excitarme de placer. Sabías muy bien dónde tocar para que me derritiera con aquella sesión de sexo oral tan gratificante. A ti te volvía loco hacerme un buen cunnilingus, y yo disfrutaba como una perra de todo aquello. Con la ayuda de tus manos te abrías paso hacia mi entrepierna y me abrías el coño para poder llegar más hondo. Era una auténtica pasada.

Cuando me hiciste alcanzar el orgasmo simplemente con tu jugueteo de lengua, decidí que era hora de que tú también obtuvieras placer de todo aquello. Por eso te bajé los calzoncillos y tu polla erecta asomó al instante. Parecía que me pedía a gritos que me la metiera hasta el fondo en mi boca, y así lo hice. Toda tu carne inundó mi garganta, y yo empecé a chupar con una intensidad total para provocarte placer del bueno. Tus caras de gozo eran una auténtica maravilla, y cuanto más gemías de placer, con más ganas te lamía la polla de arriba abajo. Incluso llegué a agarrártela con una mano y me golpeé la cara con tu pene erecto, provocándote gestos de placer indescriptibles.

Seguí chupando como una posesa hasta que me avisaste de que estabas a punto de correrte. En vez de parar y dejar de chupar, seguí haciéndolo aumentando aún más la velocidad de succión. A los pocos segundos, gemiste como una bestia al mismo tiempo que te corrías en mi boca. Un chorro de semen llegó hasta mi garganta y sentí su sabor salado y caliente. Empecé a bajar el ritmo poco a poco, al mismo tiempo que me frotaba tu capullo sobre mis labios como si se tratara de una brocha gorda. Tú sonreíste ante la broma, y al terminar nos fundimos en un abrazo sobre el suelo de nuestro futuro dormitorio. Desde luego, no podía existir una forma mejor de estrenarlo que aquel polvo fugaz y espontáneo que acabábamos de echar.

Categorias XXX - Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?