follando con una muñeca hinchable relato erotico

Dani acababa de recibir en su mismo domicilio un paquete muy especial. Era una compra que había encargado hacía ya algunos días, y por fin la tenía en casa para su disfrute más personal. Se trataba, ni más ni menos, que de una de esas muñecas hinchables reales que ahora estaban tan de moda. Con ella, podía dar rienda suelta a su imaginación con total libertad, y vivir situaciones, posturas y experiencias nunca antes vividas con ninguna otra mujer de carne y hueso. Sin duda, aquella tarde iba pasárselo teta experimentando escenas sexuales junto a ella.

Nada más desembalarla, vio que la muñeca en cuestión tenía nombre propio. Cindy, se llamaba aquella belleza rubia de pechos prominentes, piel morena y cabello rubio hasta los hombros. Desde luego, era tan real que daba miedo poder hacerle daño. El tacto de su piel era suave y terso, una auténtica delicia para los sentidos. Desprendía un suave aroma a perfume de mujer, lo que le daba un toque real aún más fuerte. Sus ojos parecían tener vida y pedir sexo en todo momento.

Dani se llevó a Cindy directamente a su dormitorio y la tumbó sobre su cama. Decidió desnudarla poco a poco, quitándole la ropa con sumo cuidado. Finalmente, la dejó en bragas y sujetador de color rosa, y la contempló durante un largo periodo de tiempo. Sus labios parecían moverse y gritar en busca de sexo inmediato. Dani no se pudo contener, y empezó a besarla en la boca de forma apasionada. El contacto era tan intenso que se consiguió empalmarse con el sólo rozar de sus labios contra los suyos. Sin duda, había llegado el momento de no dar marcha atrás y terminar la faena con todas las consecuencias.

Lentamente, Dani le quitó las braguitas y el sujetador. Al ver sus pezones rosados y prominentes, empezó a chuparlos y lamerlos como un salvaje. Era una delicia notar el sabor del látex en semejante par de tetas. No podía parar de tocarlas, agarrarlas bien fuerte y estrujarlas entre sus manos. Por más que apretara, sabía que ella no iba a sentir ningún tipo de dolor. Ahora que Dani ya estaba duro como una piedra, se sacó la polla y empezó a follarse a Cindy de forma salvaje, como si fueran animales. Cada vez que la penetraba, notaba su suave coñito rodeando su pene erecto. Era como si lo abrazara con cada sacudida pélvica. Empezó a acelerar el ritmo, ya que la zona estaba más lubricada y la fricción inicial se convirtió en placer inmediato.

Tras una buena sesión de sexo vaginal, Dani quería comprobar por sí mismo cómo sería follarse a Cindy por el culo. El sexo anal era algo que siempre le había atraído, pero nunca había encontrado a una chica dispuesta a practicarlo junto a él. Ahora, por fin, no tenía ningún impedimento para hacerlo con total libertad. Así que puso a Nancy boca abajo y empezó a abrirle el agujero del culo con sus propios dedos. El ano era tan estrecho que notaba la presión alrededor de él, y no veía el momento de experimentar esa misma sensación en su propio pene. Una vez que había preparado el terreno, empezó a sodomizar a Cindy poco a poco. Era una delicia sentir su culito apretado mientras él se abría paso con una furia inusitada. Notaba cómo se metía dentro de ella, clavándole la polla hasta el final. Tras varias embestidas, Dani no pudo resistirse y se corrió de forma intensa y explosiva. Una corriente de semen inundó el culo de Cindy, dejándola rellena de toda su leche.

Había sido una experiencia única e inolvidable, ya que era su primera vez junto a Cindy practicando sexo. Pero si de algo él estaba convencido, era que a partir de ahora, vendrían muchas más sesiones de sexo en pareja. De eso no le cabía ninguna duda. Miró a Cindy a los ojos y le pareció ver un destello de luz que le atravesaba la mirada, como una señal de que ella también había disfrutado de lo lindo de aquella primera experiencia sexual.

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