follandome la boca y el coño relato erotico

 

– Venga, folladme bien dura la boca y el coño al mismo tiempo. Estoy deseando sentir vuestras pollas en mi cuerpo penetrándome sin parar. – dije a aquellos dos hombres desnudos con una voz de deseo y lujuria intensa. Me encontraba en medio de un trío maravilloso y quería sentir la sensación de ser penetrada por arriba y por abajo al mismo tiempo. Estaba tan cachonda que necesitaba ser follada por partida doble, así que nada mejor salir de fiesta y ligarme a aquellos dos amigos, tremendamente jóvenes y guapos, para que me petaran sin compasión alguna.

Me acerqué a ellos en plena discoteca y le susurré a uno al oído si su amigo y él querían tema conmigo. Por supuesto, la respuesta no se hizo esperar, y a los pocos minutos ya estábamos los tres en mi apartamento dispuestos a follar como auténticos posesos. A mí me daba un morbo tremendo follar con dos amigotes de toda la vida, y quería que me penetraran mientras ellos se chocaban las manos y presumían de su conquista.

Cuando decidí a cuál de ellos le chuparía la polla, y a quién le dejaría follarse mi preciado coñito, ellos se pusieron en sus puestos y empezamos la acción más frenética. Mientras uno me agarraba por la cintura para empotrarme bien empotrada desde atrás, el otro acercó su miembro viril erecto hasta mi boca y yo me puse a chupársela con un hambre voraz. Tal y como yo me imaginaba, los dos no paraban de lanzar comentarios de machotes mientras me daban mi ración de sexo doble. Que si era una guarra que necesitaba polla con urgencia, que si me iban a empalar de arriba abajo con sus pollones duros, que si me iban a llenar de leche por todos los agujeros de mi cuerpo… Y cuantas más burradas decían, más cachonda me ponía yo.

Con tanto meneo, mis tetas botaban cada vez que ellos me embestían con su furia animal. Al mismo tiempo, yo no paraba de rebotar entre sus pelvis de un lado hacia otro, haciendo que la experiencia fuera aún más placentera. Me encantaba sentir su fuerza bruta cada vez que me penetraban sin compasión. Además, aquellos chicos sabían estimular mis zonas erógenas correctamente. El que me penetraba por la vagina conseguía rozar mi clítoris con la punta del capullo, mientras que al que se la estaba chupando conseguía excitar mis pezones a la vez que los pellizcaba con la punta de sus dedos. Ante tal panorama, yo estaba loca de placer.

Y por fin llegó el momento de la primera corrida. El premio fue para el que me follaba el coñito, que me llenó de su leche caliente por completo. Una vez recibir mi ración de lefa por abajo, sentí una sensación salada y caliente en toda mi boca. En efecto, el otro chico se había corrido mientras le chupaba la polla, y una buena parte de semen había llegado hasta mi garganta. Justo en aquel momento, yo también alcancé el orgasmo vaginal más maravilloso que había sentido nunca antes.

Tras despedirme de aquellos dos maromos, me tumbé desnuda sobre mi cama  y me sumí en el más dulce de los sueños. Ellos estarían convencidos de que habían hecho conmigo lo que les dio la gana, cuando en realidad había sido yo la que había dominado la situación en todo momento. Con una sonrisa en el rostro, me acosté totalmente satisfecha de lo que había pasado aquella noche.

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