sexo jefe

“Gracias por ser tan entregada” le había dicho Juan Carlos a Patricia cuando ésta había accedido a hacer unas horas extra en el trabajo. Tenía que terminar los informes del último mes que le reclamaba su jefe y no quería que la cosa se retrasara en exceso. Bueno, aunque el verdadero motivo por el que decidió quedarse a trabajar era para contentar a su jefe Juan Carlos. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de satisfacerle. Le daba igual que él estuviera casado, porque sólo con que él le hablara al oído durante el horario de oficina, a ella ya le bastaba para dejar volar su imaginación e imaginarse viviendo un momento tórrido y apasionado junto a él.

Por su parte, Juan Carlos permanecía en su despacho firmando todo tipo de papeleo. Era una tarea que odiaba, por eso la iba acumulando hasta final de mes. Aquel día, no sabía por qué, había empezado a mirar a Patricia con otros ojos. Quizá era por su falda excesivamente corta o por su blusa ajustada a la cintura, pero el caso es que no podía dejar de contemplar su hermoso cuerpo. Desde la seguridad de su despacho, Juan Carlos se sentía libre para fantasear con Patricia e imaginarse cómo sería verla desnuda. Aquello le provocó una erección inoportuna, así que decidió centrarse en el trabajo para alejar de él los pensamientos impuros.

En ese preciso momento, Patricia llamó al despacho de Juan Carlos y le preguntó a éste si podía pasar. Él pegó un brinco en el asiento, quizá por sentirse culpable al haber tenido pensamientos eróticos con su empleada. Patricia se le acercó hasta situarse a su izquierda y le preguntó si era tan amable de firmarle unos cheques. Juan Carlos sonrió y accedió de buen grado. “Vaya, creo que me he quedado sin tinta”, dijo él al comprobar que su bolígrafo no dejaba ningún rastro sobre el papel. “No se preocupe, puede utilizar el mío”, dijo Patricia, tan servicial como siempre. Así, ella acercó sus pechos frente a su jefe, ya que tenía un bolígrafo en el bolsillo delantero de su blusa. Fue en aquel momento preciso cuando Juan Carlos no se pudo contener y acercó sus dos manos hasta cubrir con ellas los pechos de Patricia.

En contra de lo esperado, Patricia no opuso resistencia alguna. Una oleada de excitación inundó su cuerpo y le impulsó a abalanzarse sobre su jefe para besarle en la boca. Juan Carlos recibió el mensaje al momento, así que lanzó con fuerza todos los papeles que tenía sobre su mesa hasta que acabaron volando en todas las direcciones, sujetó a Patricia por la cadera y la empujó sobre la mesa mientras acariciaba sus suaves pezones por encima de la blusa. Ninguno de los dos estaban siendo realmente conscientes de lo que estaban haciendo, pero decidieron dejarse llevar y no pensar en las consecuencias de sus actos.

Por fin Patricia se deshizo de su blusa y se quitó el sujetador en cuestión de segundos. Sus grandes pechos quedaron al aire libre y Juan Carlos los chupó con un ansia tremenda. Parecía que ambos llevaran esperando este momento muchísimo tiempo. Patricia metió la cabeza entre las piernas de su jefe y empezó a buscar con la boca hasta notar su miembro duro y caliente chocando con su cara. Empezó a chupar de arriba abajo con un ritmo frenético.

Tras el delicioso sexo oral, Juan Carlos se puso de pie y con un gesto de cabeza indicó a Patricia que se tumbara boca arriba sobre su mesa. Ahora ambos estaban completamente desnudos y el grado de excitación era enorme. Entonces Juan Carlos empezó a penetrar a Patricia con una furia inusitada. Variaba el ritmo y empotraba a Patricia jugando con su respiración y sus jadeos. Le encantaba oírla gritar de placer mientras repetía su nombre una y otra vez. Sus cuerpos sudorosos chocaban entre sí y disfrutaban como nunca antes lo habían hecho. Sin duda, para los dos estaba siendo una experiencia única y apasionada.

Juan Carlos seguía penetrando a Patricia como si de una máquina sexual se tratase. Las caras de ambos eran un claro reflejo de lo tremendamente cachondos que estaban. De repente, Juan Carlos lanzó un tímido “me corro”, a lo que Patricia respondió con “yo también”. Aquello que solamente pasaba en las películas, estaba ocurriendo aquí y ahora. Ella y él tuvieron un orgasmo al mismo tiempo, y el semen de Juan Carlos inundó el interior del cuerpo de Patricia hasta llenarlo por completo.

Sus respiraciones se fueron apaciguando hasta convertirlas en una sonrisa vergonzosa. No sabían muy bien cómo reaccionar después de lo ocurrido. Finalmente ambos se abrazaron y se besaron hasta juntar sus lenguas. Aquello era una muestra de que nada de lo que habían hecho era un error.

Categorias XXX - Peliculas XXX, Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?