mamando y tocando mi culito relato erotico

Empecé a comerle la polla con unas ganas tremendas, recreándome con cada lametazo que le pegaba. Subía y bajaba  mi mano al mismo tiempo que me metía aquel pollón enorme hasta el fondo de mi garganta. Me gustaba sentir aquel trozo de carne dura en mi boca y saborearla de arriba abajo. Pero si había algo que aún me gustaba más que mamar pollas, era excitarme el ano y sentir ese placer indescriptible que provoca una buena penetración anal. Como no era posible que él me petara mi culito tragón al mismo tiempo que le comía la polla, prefería ser yo misma la que me introdujera un par de dedos o más en mi trasero.

Al principio me gustaba meterme solamente el dedo índice, ya que es el más hábil a la hora de excitar debidamente las paredes de mi esfínter anal. Simplemente con un ligero movimiento soy capaz de dilatar mi ano y sentir el placer más absoluto. Desde luego, una de mis zonas erógenas más potentes la tenía situada en mi culo, y siempre que podía me gustaba excitarlo e introducirme todo tipo de objetos. Sin embargo, en aquel momento al no tener ningún tipo de juguete sexual a mano, tenía que hacerme valer de mi propia mano para penetrarme a mí misma y darme mi merecido por detrás.

En ningún momento quería parar de chuparle la polla a aquel tío tan bien dotado, así que mientras con una mano me follaba el culito, con la otra le agarraba bien fuerte la polla y se la chupaba como si no hubiera un mañana. El sabor de su pene erecto me resultaba totalmente delicioso, y lo saboreaba para sentir toda su esencia en mi propio paladar. Mientras mamaba, aprovechaba para chuparme de vez en cuando mi dedo para lubricarlo y que me entrara con mayor suavidad. Una mezcla de su líquido pre seminal y mi saliva se mezclaban en mi culito, lo cual hacía que me pusiera aún más cachonda. Hasta el movimiento de mis tetas con cada chupada que le pegaba a su polla, conseguía excitarme tremendamente. Mi coñito se abría dispuesto a ser penetrado, pero yo prefería meterme los dedos por el culo y conseguir así alcanzar un buen orgasmo anal.

Cada vez que aceleraba el ritmo a la hora de chupar aquella polla jugosa, también iba más rápido al penetrarme el ano con mis dedos. Me encantaba mantener la misma velocidad, porque así era como si aquel pollón me entrara por la boca y me saliera por mi propio ano. Como si me estuviera empalando de arriba abajo, sintiendo todo su falo dentro de mi turgente y sensual cuerpo. De repente, y sin previo aviso, aquel tío se corrió dentro de mi boca. Una oleada de lefa me inundó toda la garganta, y ligeros hilos de semen goteaban por las comisuras de mis labios. Aproveché y me unté los dedos en aquella leche caliente tan deliciosa, y la utilicé a modo de lubricante para introducirme mis dedos hasta el fondo de mi culito sediento de semen. Fue justo entonces cuando alcancé un orgasmo anal de los más intensos que he sentido en toda mi vida. Era incluso mejor que un orgasmo clitoriano, os lo puedo asegurar. No sé si era por el morbo de estar toda cubierta de semen, o de haber estado comiéndole la polla a aquel chico, o quizás de haberme estado metiendo un dedo por el culo durante tanto rato, pero el caso es que la sensación fue tan maravillosa que toda mi piel se erizó de gusto, mi cuerpo se estremecía y unas ligeras gotas de fluido vaginal cayeron desde mi coñito hasta el suelo.

Categorias XXX - Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?