metiendonos mano piscina relato erotico

Nosotras tres siempre nos habíamos considerado de ese tipo de amigas con las que siempre puedes contar. Daba igual el momento, que si a alguna le pasaba algo, ahí estábamos el resto para apoyarla y ayudarla en todo lo que necesitara. Juntas habíamos crecido, habíamos estudiado y habíamos empezado a salir con chicos. Nunca antes habíamos tenido un acercamiento sexual entre nosotras, pero todo esto cambió el mismo día en el que nos entregamos juntas a la pasión lésbica más intensa de nuestras vidas. Si quieres conocer todos los detalles, sigue leyendo y empápate bien de nuestros inicios sexuales.

Todo comenzó una calurosa tarde de verano. Las tres estábamos disfrutando de un día de piscina en mi casa. Cubiertas simplemente con un bikini, nos lo estábamos pasando en grande jugando en el agua, tomando el sol y relajándonos al ritmo de la música que llegaba hasta nuestros oídos. Tras tomarnos un baño para bajar la temperatura de nuestros cuerpos, nos tumbamos cada una en nuestras respectivas hamacas y empezamos a hablar de los chicos con los que nos habíamos acostado. Nos dimos cuenta que en realidad, nunca nos habían llenado sexualmente nuestras aventuras de cama, y yo me atreví a exponer que quizá sería mejor experimentar con otras mujeres para alcanzar así un orgasmo pleno y satisfactorio.

Yo en aquel momento no fui consciente, pero mis palabras crearon mella en mis dos amigas. De repente se hizo el silencio, y las dos me miraron con una cara entre pícara y curiosa. No hicieron falta más palabras, ya que de inmediato nos empezamos a enrollar y a meter mano entre nosotras. Fue algo tan natural como hermoso, así que no teníamos por qué avergonzarnos. Metíamos nuestras manos por debajo del bikini para poder palpar bien nuestras tetas y nuestros coñitos deseosos de acción de la buena. Estábamos tremendamente calientes, y ante aquella situación, nosotras mismas éramos las únicas que nos podíamos ofrecer placer.

De repente decidí quitarme las dos partes de mi bikini y quedarme así completamente desnuda. Mis amigas hicieron lo mismo, preparándonos así para todo lo que iba a venir después. Nos lanzamos sobre el césped y empezamos a frotar nuestros coños, masturbándonos en círculo y obteniendo así placer a raudales. Nadie mejor que nosotras podía conocer nuestras partes más íntimas, así que sabíamos muy bien qué teclas tocar para que consiguiéramos obtener el máximo placer posible de aquella situación. Humedecimos nuestros dedos en la boca de nuestra compañera y le metimos los dedos hasta el fondo de su coñito sediento de sexo.

Movíamos nuestros cuerpos a un ritmo frenético para favorecer la penetración en todo momento. De vez en cuando, también prestamos especial atención a nuestros pezones, que lucían totalmente empitonados y excitados a más no poder. Jugamos a descubrir quién de nosotras lograría alcanzar el orgasmo en primer lugar. Mis dos amigas lo tuvieron más o menos a la vez, pero a mí me costó algo más. Por este motivo, de repente me vi rodeada por las dos mientras me metían mano a saco por todos lados. Ante tal panorama, me puse tan cachonda que logré correrme, eyaculando a través de mi coño algo de fluido vaginal. Nunca antes me había pasado algo así, pero también es verdad que nunca antes me lo había pasado tan bien follando con alguien.

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