Tal y como os decía, de repente aquella chica había dejado pasar a otro tío dentro del cuarto de baño. Ni siquiera me preguntó si me importaba. La verdad es que no tuve ni tiempo de reaccionar, porque en cuestión de segundos aquel completo desconocido se había bajado los pantalones y ella nos estaba dedicando una soberana paja a los dos al mismo tiempo. Ni siquiera sabía si me gustaba todo aquello, pero lo cierto es que al verla tan viciosa provocándonos placer sin descanso a dos manos, he de reconocer que me excité aún más y conseguimos darle a aquel encuentro sexual un toque extra de morbo. No se podía considerar que estuviésemos haciendo un trío, ni mucho menos. Lo cierto es que al otro tío ni le miré a la cara. Lo único que me ponía cachondo es verle a ella masajeando nuestras pollas duras de arriba abajo y sin descanso.

Estaba claro que aquella viciosilla no se iba a quedar únicamente arrodillada y masturbándonos. Tenía unas ganas de polla que no eran ni medio normales, así que sin dudarlo se metió mi rabo en la boca y empezó a chupar con unas ganas locas. Al mismo tiempo, pajeaba al compañero con una cara de vicio y placer que eran totalmente indescriptibles. Se notaba que lo que más le gustaba era proporcionar placer, y si encima era de dos en dos, pues mejor que mejor. No podía imaginar hace tan solo unos minutos que terminaría encerrado en un baño con aquella rubia tetona y un completo desconocido y gozando del sexo sin ningún tipo de compromiso de por medio.

Imaginábamos que se nos debía oír, porque el cúmulo de gemidos y gritos ahogados de placer que soltábamos irremediablemente eran bastante sonoros. Aún y así, nadie nos había llamado a la puerta y chafado el encuentro sexual, por lo que nosotros seguíamos a lo nuestro. Era excitante saber que estábamos follando en un lugar público, para qué nos vamos a engañar. Yo estaba a punto de correrme porque los labios y la lengua de aquella zorrita trabajaban con una profesionalidad que parecía no tener límites. El placer que me provocaba haría que de un momento a otro inundara su garganta con mi lefa caliente y espesa. Con un gesto en la cabeza tuve que avisarle que estaba a punto de lefarle la boca, así que bajó un poco el ritmo y le dio más caña al otro amigo, que parecía tener más aguante que yo.

Parecía que la estrategia de ella era conseguir que nos corriéramos al mismo tiempo sobre sus tetas, cosa que me parecía genial. Sentir que los dos le estábamos dando lo que más quería me excitaba aún más si cabe. De repente, el otro chico mostró síntomas de estar a punto de correrse a tope, por lo que aceleró el ritmo también de su boca y recorrió todo mi cipote con una precisión increíble. En cuestión de segundos, cubrimos de leche a aquella zorrita que demostraba con su mirada que por fin le habíamos dado su merecido.

Comentarios cachondos

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1 Comentario
  • Diego hace 5 meses

    Por favor muestren solamente imágenes no aguanta