No podía dar crédito a lo que estaba sucediendo en aquel mismo momento. Después de tantos años de leal servicio, por fin parecía que mi jefe se había fijado en mí no como empleada, sino como mujer deseable y follable. La confirmación la tuve cuando se decidió a agarrarme el culo con ambas manos y estrujarlo bien fuerte con sus dedos. Creí morir de placer ante tal arrebato pasional que no venía a nada. Entendí que el deseo que yo llevaba años sintiendo por él por fin se demostraba que era recíproco, y todo apuntaba a que los dos íbamos a acabar follando ahora mismo en la mesa de su despacho. Toda una visión que con el paso de los minutos iba cobrando más fuerza.

Tras enrollarnos durante lo que yo considero algunos minutos, porque creo que perdí la noción del tiempo, estaba claro que o lo dejábamos aquí como si no hubiera pasado nada y cada uno volvía a su puesto de trabajo, o nos atrevíamos a dar el paso definitivo y dejábamos que la pasión inundara nuestros cuerpos de arriba abajo, finalmente triunfó la segunda opción. La verdad es que yo ya propicié que aconteciera la escena de este modo, recostándome sobre su mesa como dando a entender que no tendría ningún problema en follar con él ahí mismo. El caso es que pareció entender la indirecta a la primera, porque al momento ya estaba levantándome la falta y metiendo su mano entre mis piernas hasta acariciar mi chochito caliente.

Ahora sí que no me iba a hacer la mojigata, así que agarré bien fuerte su corbata con mis manos y estiré con fuerza hasta hacer que su cara coincidiera con la mía y besarnos. Me sentí poderosa, como si tomara las riendas de aquel encuentro. No iba a dejarme amedrentar por el hecho de follar con mi superior, ni mucho menos. Cuando vi sus ojos llenos de deseo, supe que también le iba aquel rollo y no era de esos tipos a los que les gusta controlarlo todo en la cama. Así que me dije a mi misma que le sorprendería para atraparlo entre mis redes y disfrutara de una de las mejores sesiones de sexo de toda su vida, y también de la mía.

Ya metidos de lleno en la vorágine sexual, nos quitamos la ropa apresuradamente y frotamos nuestros cuerpos. Su polla recorría mis piernas hasta encontrar el punto medio y frotar todo el capullo sobre mi coñito depilado.  Suerte que yo siempre iba lista por si acaso surgía la pasión y acababa acostándome con alguien. En cuanto vio lo en serio que iba yo, se dejó de juegos preliminares y me clavó la polla hasta el fondo, dejándome sin aliento. Sentirle dentro de mí tan de repente me impactó y excitó al mismo tiempo. Fue como una bomba de sentimientos que se introdujo dentro de mí para hacerme sentir como una verdadera diosa del sexo.7

Continuará…

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?

11 Comentarios