trio poco convencional tercera parte relato erotico

Después de pasar por el sofá y follarme a la rubia, y de petar bien duro a la morena en la ducha, decidimos rematar la faena en mi dormitorio, tumbados sobre mi cómoda y extensa cama. Allí podríamos caber los tres sin ningún problema y experimentar por fin el orgasmo más intenso y placentero de todos. Prácticamente habíamos pasado por todos los lugares y habíamos realizado los juegos eróticos más estimulantes que se puedan conocer, por lo que ya sólo quedaba corrernos de gusto y poner fin a esta experiencia sexual tan gratificante y sorprendente. Nunca pensé que acabara acostándome con dos de mis mejores amigas, pero visto lo visto, aquella noche podía pasar cualquier cosa.

Salimos de la ducha y nos secamos los cuerpos húmedos y calientes entre nosotros, prestando especial atención a aquellas zonas erógenas que tanto gusto nos provocaba. Yo seguía empalmado a tope, y ellas con una cara de deseo y vicio que no podían esconder por mucho que quisieran. Una vez secos, cogí a las chicas y me las llevé a mi dormitorio. Una vez allí, nos lanzamos en plancha sobre la cama y empezamos a enrollarnos como si fuera la primera vez de nuevo. Estábamos tan cachondos que lo que más deseaba en este mundo era follarme a aquellas dos bellezas y satisfacerlas por completo.

Olga se tumbó boca arriba y se abrió totalmente de piernas, dejando su coño preparado para que lo penetrara sin tregua alguna. Pues dicho y hecho. Le metí la polla hasta el fondo, al mismo tiempo que Lucía le lamía las tetas con unas ganas tremendas. Era una pasada disfrutar en primera persona de aquella escena lésbica mientras yo me dedicaba a follar a destajo. Tantas ganas le pusimos que Olga se corrió en muy poco tiempo. Por eso cambiamos de postura y ahora era Lucía la que estaba siendo penetrada por mí, mientras la otra le metía la lengua hasta el fondo. Desde luego, no nos podíamos combinar mejor. Formábamos un trío sexual de primera, seguramente debido a nuestros largos años de amistad.

Cuando Lucía también alcanzó el orgasmo, ya sólo quedaba yo para correrme de manera intensa. De modo que las dos se agacharon y empezaron a comerme la polla con unas ganas tremendas. Yo estaba a punto ya de eyacular, pero intenté aguantar por todos los medios para alargar aquel momento tan placentero. No todos los días tienes a dos chicas dispuestas a mamártela hasta el final. Sin embargo, al cabo de 5 minutos no pude resistirme y exploté de placer al tiempo que les llenaba la boca con toda mi leche caliente. Ellas eran tan viciosas que se pasaban mi lefa entre sus bocas al tiempo que se besaban de forma apasionada. Cuanto más las veía actuar así, más leche salía de mi polla, dándoles más material para sus juegos húmedos. Aquello era una maravilla a todos los niveles posibles.

Cuando terminamos por completo, nos abrazamos y nos besamos. Lo que acabábamos de hacer lo recordaríamos toda la vida. Habíamos abierto una puerta que ya no se podría volver a cerrar, y yo ya me relamía pensando en nuestro próximo trío sexual.

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