Gal Ritchie puede parecer intimidante estar frente a Seth Gamble tratando de explicarle por qué siente tantas ganas de follar. Cuando su marido se va a trabajar, se queda a solas con él y lo convence de que se saque el pene para que ella se lo pueda mamar. A final de cuentas lo que ella desea es dejarle el pene duro para luego apoyarse contra el mesón y abrir las piernas para que le haga el sexo anal casero que tanto desea.


