pongamonos nata tetas relato erotico

Aquel día, las chicas y yo estábamos más calientes de lo habitual. Éramos tres amigas universitarias que nos encantaba la fiesta y siempre nos apuntábamos a un bombardeo. Nos volvía completamente locas disfrutar de la noche en el campus y organizar todo tipo de eventos alocados en los que la música, la bebida y la diversión estuvieran más que aseguradas. Sin embargo, en aquella ocasión decidimos dar un paso más allá y experimentar el sexo lésbico por nosotras mismas. Siempre nos habían gustado los chicos, pero no perdíamos nada por probar un poco y sentir nuestros cuerpos rozándose entre ellos.

Empezamos como suelen empezar estas cosas. Nuestros compañeros de clase nos retaron para ver si éramos capaces de quitarnos los sujetadores y quedarnos completamente desnudas de cintura para arriba. Aceptamos desde el minuto número uno, y entre gritos y risas celebramos aquel acto de expresión y libertad sexual. Una cosa llevó a la otra, y al final terminamos untándonos nata en nuestros pezones y dejando que las otras dos nos los lamieran. La cosa se fue calentando por momentos, y lo que en un principio parecía un juego para pasar el rato, se fue convirtiendo en toda una revelación para las tres. Tanto es así, que al terminar la fiesta y quedarnos solas en la casa de estudiantes, decidimos continuar con la escena y llegar hasta el final de una vez por todas.

Ahora que nadie podía mirarnos ni juzgarnos, nos desnudamos por completo y nos dedicamos caricias por doquier. Quisimos seguir con el juego de la nata, así que nos los repartimos por las zonas más erógenas de nuestro cuerpo y nos lamimos las unas a las otras con unas ganas locas. Era una auténtica gozada tener la confianza suficiente para hacer aquello y que no nos importara lo más mínimo si era correcto o no. En definitiva, lo único importante era que estábamos sintiendo un sentimiento de placer y erotismo nunca antes vividos.

Cuando ya estábamos completamente cachondas, empezamos a masturbarnos formando un círculo en el suelo. Frotábamos nuestros clítoris haciendo enloquecer de placer a la chica que teníamos a nuestra izquierda, y dejándonos hacer por la de la derecha. Todo estaba perfectamente organizado para que pudiéramos alcanzar el clímax al mismo tiempo y sentir la pasión lésbica en su máximo esplendor.

Nuestros cuerpos se estremecían con cada caricia vaginal que nos dedicábamos. Nos conocíamos tan bien que ya sabíamos dónde tocar para sacar el máximo placer posible de nuestra compañera. Con las piernas totalmente abiertas, nos dejábamos tocar sin contemplación. Multitud de gemidos surgían de nuestras bocas cada vez que sentíamos los dedos de la otra dentro de nuestro coñito caliente y húmedo. Desde luego, estaba resultando ser una experiencia de lo más placentera.

Sin previo aviso, empezamos a corrernos de gusto una detrás de la otra. Yo fui la primera, pero a los pocos segundos ellas dos también experimentaron un orgasmo de los que hacen época. Se notaba que todas estábamos muy calientes y necesitábamos con urgencia un buen dedo hurgando en nuestro interior. Rendidas, nos tumbamos sobre el suelo y retomamos el aliento ante tanta acción sexual acontecida.

Categorias XXX - Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?

1 Comentario