empotrada por culo relato erotico

La verdad es que nunca antes había practicado el sexo anal, pero siempre había sentido una curiosidad tremenda hacia todo lo relacionado con esta postura sexual. Me intrigaba la idea de poder sentir placer siendo follada por una zona en la que aparentemente podría resultar doloroso y nada placentero. Sin embargo, la balanza finalmente se decantó hacia uno de los lados y decidí que la mejor manera de comprobar si el sexo anal era adecuado para mí, era precisamente comprobarlo por mí misma y en primera persona. De este modo, podía saber si lo que contaban mis amigas era cierto o no, ya que ellas desde que lo probaron, ya no han parado de dejarse follar por detrás.

Por eso mismo propuse a mi novio que aquella noche nos entregáramos a la pasión más pura y me follara duro por el culo. Por supuesto, su cara se iluminó en el mismo momento en el que se lo propuse, mostrando así su alegría y satisfacción al respecto. Llevaba varios días tentándome con la idea de darme por culo, y ahora por fin íbamos a practicar el sexo anal en todo su esplendor. Eso sí, antes de nada le enseñé un bote de lubricante y le dije que se la untara por toda su polla erecta para facilitar así la penetración y que no me hiciera daño en ningún momento. Él aceptó encantado, ya que la sensación que experimentaría dentro de mi culito prieto y terso no tendría comparación con cualquier penetración vaginal.

Nos pusimos a ello de inmediato, desnudándonos con unas ansias locas y sintiendo todo el erotismo y la pasión de aquel momento tan excitante para ambos. La verdad es que yo estaba más receptiva de lo habitual, cosa que me iba a ir muy bien para relajarme y poder follar con mayor facilidad. De modo que me puse a cuatro patas, puse el culo en pompa y dejé que me empezaras a meter la punta de tu rabo. Poco a poco, mi culito se iba dilatando más y más, mientras tú te ibas abriendo paso a través de él. A los pocos minutos, ya he habías clavado tu polla hasta el fondo, llenándome de placer por los cuatro costados.

Ahora que ya me estabas follando hasta el final, podía sentir aquel placer anal del que tanto hablaban mis amigas. Además, mientras tú me sodomizabas, yo me masturbaba con la punta de mis dedos, metiéndomelos en mi coñito húmedo y acariciando mi clítoris sin parar en ningún momento. Estaba sintiendo placer doble, y aquello se estaba convirtiendo en uno de los mejores polvos de mi vida sin apenas darme cuenta de ello. Tanto me dejé llevar, que ni me di cuenta de que tú ya te habías corrido y me habías llenado el culito de leche. Aquella idea me puso tan caliente que aceleré el ritmo de mis dedos y experimenté en aquel mismo momento un orgasmo intenso y tremendamente placentero a más no poder. Extasiada, caí rendida sobre tus brazos y nos dedicamos mil caricias y besos para poner punto y final a aquel polvo maravilloso.

Categorias XXX - Relatos Eroticos
Relato Erótico o Noticia subida el

Comentarios cachondos

¿Qué te parece el video? ¿Te va la marcha?