Cuando envié el mensaje de texto para que apareciera en aquel canal de televisión local que emitía porno durante toda la noche, nunca pensé que lo que empezó como un sencillo juego erótico iba a terminar en toda una vorágine sexual en la que yo sería la verdadera protagonista de la escena. Nada más enviar el mensaje y aparecer publicado en pantalla, recibí cientos de mensajes de hombres ansiosos por follarme y disfrutar de mi cuerpo sin contemplaciones. Yo me había vendido bien, pero la verdad es que aptitudes no me faltaban. Mi cuerpo delgado y mis dos grandes tetas hacían que los hombres se derritieran por mí al verme pasar. El caso es que finalmente conseguí convencer a tres hombres para que vinieran directos a mi casa y me follaran como una taladradora.

Tenía unos minutos antes de que llegaran, así que me duché y arreglé para causarles el mejor de las impresiones. Y vaya si se la causé, que en cuanto llegaron se empalmaron al momento y empezamos a practicar sexo sin apenas mediar palabra entre nosotros. Ya habíamos dejado bien claro lo que queríamos, así que no había lugar para el error o la confusión. Ellos tenían que follarme por todos los agujeros de mi cuerpo, así que en ese sentido no habría ningún problema. Entre los tres me desnudaron en cuestión de segundo, me tumbaron sobre la cama y empezamos a disfrutar de aquel festival de vicio y perversión.

 Rodeada por aquellos desconocidos sentí una excitación dentro de mi cuerpo como hacía muchos años que no experimentaba. El hecho de acostarme con aquellos extraños despertó en mí una pasión inusitada. Me entregué en cuerpo y alma para provocarles placer en todo momento. Me abrí de piernas y dejé que me follaran el coño y el culo al mismo tiempo. Se podía decir que estaba recibiendo placer por partida doble. Además, el tercero me hizo comerle la polla, metiéndomela hasta la garganta y saboreando aquel pollón duro y erecto a más no poder. Mientras, ellos acariciaban mi cuerpo y sobaban mis tetas haciendo que mis pezones se volvieran duros y erectos. La verdad es que no podía estar mejor acompañada.

Cada vez que me pellizcaban los pezones, un gemido de placer brotaba de mi boca y hacía que toda la piel se me erizara de placer. El morbo de encontrarme en medio de aquella escena era tan grande que no pude evitar alcanzar orgasmos a los pocos minutos. Además, cada orgasmo era más intenso y espectacular que el anterior, así que yo no podía parar de gemir y gritar como una verdadera perra en celo. Se notaba que a ellos aquello les ponía a mil, así que continué con mi festival de gemidos y gritos mientras recibía ración de polla por todas las partes de mi cuerpo. Poco a poco, aquellos hombres empezaron a correrse dentro de mí. Empezaron por llenarme el coñito de leche, para después hacer lo mismo dentro de mi culo. Ahora que ya estaba bien llena de leche, para rematar la faena se corrieron en toda mi boca. Agotada, me volví a correr envuelta en toda aquella lefa y exploté de placer en un orgasmo que no se volvería a repetir por mucho que lo intentara.

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